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Ratio de Sharpe

El Ratio de Sharpe es una medición desarrollada por el premio Nobel William F. Sharpe que sirve para calcular el rendimiento de una inversión con base en su riesgo. La relación corresponde al rendimiento promedio por unidad de riesgo más allá de la tasa libre de riesgo. Al restar la tasa libre de riesgo, se puede determinar con claridad la rentabilidad de las actividades en las que verdaderamente se asume riesgo. Por ejemplo, una empresa que solo tenga deuda «sin riesgo», como los bonos del tesoro de los Estados Unidos, tendrá un Ratio de Sharpe de exactamente cero. Entre mayor sea el Ratio de Sharpe, mayor será la rentabilidad por cada unidad de riesgo.

Ratio de Sharpe Explicado

El Ratio de Sharpe se ha convertido en el método más famoso para calcular la rentabilidad según su riesgo. Sin embargo, puede ser una medición poco precisa cuando se aplica a portafolios o activos que no tengan una distribución normal de rendimientos esperados (los que tienen un alto grado de curtosis). El Ratio de Sharpe tampoco resulta preciso con activos con riesgos no-lineares, como las opciones o los warrants. Por tal motivo, en los últimos años han surgido otros métodos para medir el rendimiento de una inversión según sus riesgos, como el Ratio de Sortino, el RoMaD y el Ratio de Treynor.

La Teoría Moderna de Portafolios indica que, al agregar activos a un portafolio diversificado cuyos instrumentos tengan correlaciones de menos de 1, es posible reducir el riesgo del portafolio sin sacrificar las posibles ganancias. Esta clase de diversificación incrementa el Ratio de Sharpe del portafolio.

Ratio de Sharpe = (Rendimiento promedio del portafolio – Tasa libre de riesgo) /desviación estándar del rendimiento del portafolio.

La fórmula ex-ante del Ratio de Sharpe usa rendimientos esperados, mientras que la fórmula ex-post considera los rendimientos realizados.

Ratio de Sharpe

¿Qué es el Ratio de Sharpe? Aplicaciones

El Ratio de Sharpe se usa frecuentemente para comparar la relación riesgo/beneficio de un portafolio cuando se agregan nuevos activos. Imagina que un inversor considera agregar un fondo de cobertura a su portafolio que tiene un Ratio de Sharpe de 0,67. En el momento, el portafolio está compuesto de 50% de acciones y 50% de bonos. Entonces, el inversor calcula que, si añadiera dicho fondo, la nueva composición de su portafolio sería de 40/40/20 (acciones, bonos y el fondo de cobertura) y el Ratio de Sharpe incrementaría a 0,87. Tal resultado indica que, a pesar de que el fondo de cobertura es más arriesgado por sí solo, cuando se combina con los demás activos del portafolio en realidad mejora la relación riesgo/beneficio. Si dicho fondo de cobertura disminuyera el Ratio de Sharpe, sería una mala inversión.

El Ratio de Sharpe también puede aclarar si los aumentos de rendimiento de un portafolio en realidad se deben a buenas inversiones o solamente a una mayor exposición al riesgo. Por ejemplo, un instrumento puede tener mayores rendimientos que otros activos parecidos, pero solo se trataría de una buena inversión si dichos rendimientos no vienen de una mayor exposición al riesgo. Entre mayor sea el Ratio de Sharpe, mejor será la relación riesgo/beneficio. Un Ratio de Sharpe negativo indica que un «activo sin riesgo» sería mejor inversión que el instrumento que se está analizando.

Definición del Ratio de Sharpe – Críticas y Alternativas

El Ratio de Sharpe usa la desviación estándar de los rendimientos como medida para incluir el riesgo total. Esto asume que los rendimientos tienen una distribución normal. Sin embargo, la evidencia muestra que los activos financieros tienen rendimientos sin distribución normal, por lo que los resultados del ratio pueden ser imprecisos.

Una alternativa al Ratio de Sharpe es el Ratio de Sortino, el cual usa una semivarianza y elimina los efectos de las tendencias alcistas en la desviación estándar, tomando en cuenta solamente los rendimientos contra tendencias bajistas. Otro método más es el Ratio de Treynor, que usa un riesgo sistemático (o beta) en vez de la desviación estándar.

Otra de las críticas al Ratio de Sharpe es que los inversores pueden «maquillarlo» para que sus portafolios tengan relaciones riesgo/beneficio históricas más atractivas. Esto se logra:

  • Usando un mayor intervalo de medición: esto provoca un estimado de volatilidad más bajo. Por ejemplo, la desviación estándar anualizada de los rendimientos diarios es mayor que la de los rendimientos semanales, la que a su vez es mayor que la de los rendimientos mensuales.
  • Combinando rendimientos mensuales, pero calculando la desviación estándar con base en rendimientos mensuales no combinados.
  • Vendiendo acciones call y put «fuera del dinero»: con esta estrategia es posible aumentar los rendimientos tomando las ganancias de las opciones en el presente y postergando sus obligaciones varios años. Otras estrategias que involucran asumir un riesgo de default también pueden alterar los resultados del Ratio de Sharpe (un ejemplo son los Ratios de Sharpe de fondos de cobertura de valor relativo antes y después de la crisis de liquidez de 1998).
  • Suavizando los rendimientos: por medio de ciertas estructuras derivativas o modelos de precios que subestiman las ganancias y pérdidas, es posible mostrar una volatilidad menor.
  • Eliminando rendimientos extremos: ya que los rendimientos extremos pueden aumentar la desviación estándar, algunos optan por dejarlos fuera del cálculo.