Producto Interior Bruto (PIB)

eFXto septiembre 21, 2011 0 Comentarios
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¿Qué es el Producto Interior Bruto?

Conocido comúnmente por su siglas, PIB, es un término utilizado en macroeconomía para llamar a una medida agregada del valor monetario de la producción final de bienes y servicios de un país durante un determinado período (comúnmente un año).

El PIB también se llama en algunos países Producto Interno Bruto o Producto Bruto Interno (PBI), en inglés se le puede ver con las siglas GDP (Gross Domestic Product). El PIB es la principal macromagnitud utilizada en estudios económicos, del PIB parten todas las demás macromagnitudes (aquellas que se utilizan para medir los flujos y operaciones que tienen lugar en la economía de un país y que son capaces de ofrecer una visión global y conjunta de la economía de dicho país.

Uno de los principales usos del PIB es como medida del bienestar material. Su cálculo es complejo y siempre es incluido en la contabilidad de un país. Dada su complejidad, y para intentar obtener el valor más exacto posible, el PIB el cálculo se puede realizar mediante varios métodos de aproximación. En los valores obtenidos se aplican ciertos ajustes para que quede reflejado en el valor final del PIB la economía sumergida, al menos una gran parte.

El PIB per capita es considerado como un indicador del nivel de vida de la sociedad, aunque hay países con un altísimo PIB per capita donde es evidente que la población no tiene un mayor nivel de vida que otros países con un PIB per capita menor, por ejemplo China.

Características del PIB como magnitud

  • Magnitud flujo: El PIB entra dentro de la categoría de magnitudes de flujo, que son aquellas que se refieren a un período concreto que hay que especificar: por ejemplo los ingresos personales sería una magnitud de flujo pues si se da el dato de ingresos personales sin especificar el período de tiempo al que se refiere el dato no tiene apenas valor. Por tanto, cuándo se habla del PIB hay que tener claro el período al que se refiere, no obstante, debido a su gran uso en muchas ocasiones se omite y, en este caso, se sobreentiende que es un año: el PIB más comúnmente utilizado mide el flujo de bienes y servicios producidos en un país para un año concreto.
  • Producción final: Como se anotó en la definición inicial, el PIB sólo mide la producción final excluyendo la producción intermedia. De esta forma se evita incurrir en una doble contabilización de la producción. Esto quiere decir que no se incluye la producción de bienes y servicios utilizados como materia prima, o productos intermedios, para la producción de otros bienes y servicios. El PIB también incluye las llamadas existencias finales que son aquellos bienes y servicios que, estando destinados a ser un producto final, no se han integrado en el proceso productivo al final del período de cálculo del PIB.
  • Valor: El Producto Interior Bruto es el valor monetario total agregado de los bienes y servicios, al ser un valor agregado de componentes expresados en distintas magnitudes, hay que transformar cada valor a unidades homogéneas, en este caso un valor monetario. Esto podría dar lugar a distorsiones, pues la introducción del valor monetario, es decir, el precio de los bienes y servicios, es un valor relativo. Para evitar este fenómeno y hacer que los valores de PIB puedan ser comparables con otros periodos, incluso con otros países y regiones, se recurre al PIB real, que es aquel que toma como valor monetario el precio que los bienes y servicios tenían en un determinado año base. El PIB real se obtiene aplicando al PIB nominal el deflactor del PIB, un índice de precios calculado para el año base.

Valoración del PIB

PIB Nominal

El PIB Nominal se define como el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos en un país o una economía determinada a precios corrientes en el año en que son producidos. El PIB Nominal, por tanto, puede aumentar si aumentan los precios aunque la producción se mantenga constante.

PIB Real

El PIB Real se calcula con precios constantes tomados de una año elegido como año base. El PIB Real es el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos en un país o una economía determinada a precios del año base. Para el cálculo del PIB Real se aplica al PIB Nominal el deflactor del PIB, un índice que mide la variación de precios entre el año base y el año en que se ha calculado el PIB Nominal. La comparación del PIB Nominal para distintos períodos no es una comparación efectiva por la diferencia de precios, problema solventado utilizando el PIB Real.

Cálculo del Producto Interior Bruto

El PIB se puede valorar como PIB a coste de factores (PIBcf) o como PIB a precios de mercado (PIBpm). Si se suma al PIBcf la diferencia entre los impuestos indirectos (Ti) y las subvenciones a la explotación (Su), obtenemos el PIBpm. La relación entre ambos es:

PIBpm = PIBcf + Ti – Su

Sea al coste de factores o a precios de mercado, el PIB se puede calcular mediante tres métodos de cálculo, todos ellos deberían, en principio, dar el mismo resultado. Estos tres métodos de cálculo del Producto Interior Bruto son el método de producción (o salida), el método de ingresos y el método del gasto.

El cálculo más directo de los tres es el enfoque de la producción, que suma la producción de todas las empresas para llegar a la cifra total. El método del gasto se basa en el principio de que todos los productos deben ser comprados por alguien, por lo tanto, el valor del producto total debe ser igual al total del gasto de la población en la compra de los bienes y servicios. El método de ingresos funciona según el principio de que los ingresos de los productores debe ser igual al valor de su producto y determina el PIB por suma de los ingresos de todos los productores.

Ejemplo del método del gasto:

PIB = consumo privado + inversión bruta + gasto público + ( exportacionesimportaciones ), o

PIB = C + I + G + (X – I)

Nota: “Bruto” significa que el PIB mide la producción, independientemente de los diversos usos a que esta producción puede ser destinada. La producción puede utilizarse para el consumo inmediato, para la inversión en activos fijos nuevos, acumularse en inventarios o para la sustitución de activos fijos depreciados. Por “Interno” se entiende que el PIB mide la producción que se lleva a cabo dentro de las fronteras del país. En la ecuación del PIB por gasto, el término “exportaciones menos importaciones” es necesario con el fin de anular los gastos en bienes y servicios que no se producen en el país (importaciones) y añadir los bienes y servicios producidos pero no vendidos en el país (exportaciones).

Algunos economistas (como Keynes) han preferido dividir el término de consumo general en dos partes: el consumo privado y del sector público (o gobierno). Dividir el consumo teórico en estos componentes puede tener las siguientes ventajas:

  • El consumo privado es un tema central de la economía del bienestar. La inversión privada y el comercio son en última instancia dirigidos (en los principales modelos económicos) al aumento a largo plazo del consumo privado.
  • Diferentes niveles de gasto público pueden ser considerados dentro de un marco macroeconómico significativo.

Método de cálculo del PIB de la producción (valor agregado u oferta)

El enfoque de la producción para el cálculo del Producto Interior Bruto también se conoce como oferta o método del valor agregado (o añadido). Este método consta de tres etapas:

  1. Estimación del valor bruto de la producción nacional en las diferentes actividades económicas
  2. Determinación de los consumos intermedios, es decir, los costes de material, suministros y servicios utilizados para producir bienes o servicios finales
  3. Deducir el valor intermedio del valor bruto para obtener el valor neto de la producción nacional.

Simbólicamente,

Valor Agregado Bruto = Valor de la producción – valor del consumo intermedio.

Valor de la producción = Valor de las ventas totales de bienes y servicios + Valor de los cambios en los inventarios.

Por ejemplo, una maderera produce planchas de madera que vende a 20€ a una fábrica de mesas que las vende al público a 45€. El valor agregado de este sector industrial sería de 45€: 20€ de la maderera más los 25€ de valor añadido en la etapa de fabricación de mesas. Haciendo algo similar con cada sector industrial, calculando el valor añadido en cada etapa de producción y sumándolo se calcula el PIB.

Método del ingreso, distribución o renta

Otra forma de cálculo del PIB es mediante la medición de los ingresos totales. Al PIB calculado por este método se le puede referir como Ingreso Interior Bruto. En teoría debe proporcionar el mismo valor que los otros métodos, sin embargo, las alta cantidad de datos a tener en cuenta llevan a errores de medición que hace que haya diferencias.

Este método mide el PIB sumando los ingresos de todos los factores que contribuyen al proceso productivo como pueden ser sueldos y salarios, comisiones, alquileres de tierras, locales, derechos de autor, honorarios, intereses, utilidades, etc

A la suma anterior hay que añadir dos factores de ajuste para obtener el PIB:

  • Impuestos indirectos menos subsidios: el valor de esta diferencia se suma al valor obtenido anteriormente.
  • depreciación (o consumo de capital) para llegar del producto interior neto al producto interior bruto.

Los ingresos totales se pueden subdividir de acuerdo a diversos sistemas que conducen a diversas fórmulas para el PIB medido por el método del ingreso. Uno muy común es:

PIB = remuneración de los asalariados + excedente bruto de explotación + (impuestos – subvenciones)

  • Remuneración de los asalariados mide la remuneración total de los empleados por el trabajo realizado. Incluye los sueldos y salarios, pagos en especies, primas, así como los aportes patronales a la seguridad social y otros programas.
  • Excedente bruto de explotación es el excedente debido a rentas de la propiedad y de la empresa, es decir, intereses efectivos, rentas de tierras y de activos inmateriales, dividendos y otras rentas distribuidas por las empresas y ahorro de las empresas y sociedades (dividendos no distribuidos).

La suma de la remuneración de los asalariados y del excedente bruto de explotación es el ingreso de todos los factores de la producción en la sociedad (ingreso total de los factores) y es el PIBcf. Añadiendo la diferencia entre los impuestos y las subvenciones obtenemos el PIBpm.

Otra fórmula para calcular el PIB por el método de las rentas es la siguiente:

PIB = RL + RK + Rr + B + A + (Ti – Su)

donde RL: rentas procedentes del trabajo (salarios)
RK: rentas procedentes del capital o de la tierra
Rr: intereses financieros
B: beneficios
A: Amortizaciones
Ti: impuestos indirectos
Su: Subsidios y subvenciones a la producción

Método del gasto para el cálculo del PIB

En economía, la mayoría de las cosas producidas se producen para la venta. Por lo tanto, la medición del gasto total de dinero utilizado para comprar los bienes y servicios es una forma de medir la producción. Esto se conoce como el método del gasto para calcular el Producto Interior Bruto. Hay que tener en cuenta que a través de este método, si se producen bienes o servicios que no se venden no serán tenidos en cuenta en el PIB; este el caso de producción casera para uno mismo, por ejemplo, si tu mismo te haces un jersey, esto es producción pero no se vende. Si consideramos algunas actividades, como crianza de los hijos (generalmente no remunerado), como producción, el PIB deja de ser un indicador preciso sobre la producción. Del mismo modo, si hay un cambio a largo plazo del no-mercado de prestación de servicios (por ejemplo, cocinar, limpiar, crianza de los hijos, reparaciones por uno mismo, etc), se puede enmascarar una disminución drástica de la producción nacional actual resultando en datos del PIB optimistas e inflados. Esto es un problema especialmente para las economías que se han desplazado de una economía de producción de bienes a una economía de servicios.

Componentes del PIB por gasto

PIB es la suma del consumo (C), inversión (I), el gasto del gobierno (G) y las exportaciones netas (X – M).

PIB = C + I + G + (X – M)

Veamos una descripción de cada componente del PIB:

  • C (consumo): es normalmente el mayor componente del PIB. Consiste en el consumo privado (gasto de los hogares, gasto personal o del consumidor) en la economía. Estos gastos personales caen bajo una de las siguientes categorías: bienes duraderos , bienes no duraderos (perecederos) y servicios. Como ejemplo se podría dar comida, alquiler,joyería, gasolina, gastos médicos, etc pero no incluye la compra de vivienda nueva.
  • I (inversión): Se incluye aquí diversos gastos como el gasto de las empresas en diversos campos, por ejemplo, la construcción de una nueva mina, la compra de software o la compra de maquinaria y equipos para una fábrica. El gasto de los hogares (no gubernamentales) en nuevas viviendas también se incluye en la inversión. En contraste con su significado coloquial de “inversión” en el PIB no significa la compra de productos financieros. La compra de productos financieros se clasifica como “ahorro”, en contraposición a la inversión. Esto evita la doble contabilidad: si uno compra acciones de una sociedad, y la empresa utiliza el dinero recibido para comprar las instalaciones, equipos, etc, el monto será contabilizado en términos del PIB cuando la compañía gaste el dinero en dicha compra. Si se cuenta también cuando uno le da el dinero a la empresa sería contar dos veces una cantidad que corresponde sólo a un grupo de productos. La compra de bonos o acciones es un intercambio, la transferencia de derechos sobre la producción futura, no directamente un gasto en productos.
  • G (gasto público): es la suma de los gastos gubernamentales en bienes y servicios finales. Incluye los sueldos de los funcionarios públicos, la compra de armas para los militares, así como los gastos de inversión. No incluye ninguna transferencia de pagos, tales como la seguridad social o las prestaciones por desempleo.
  • X (exportaciones): representa las exportaciones brutas. PIB refleja la cantidad que produce un país, incluyendo bienes y servicios producidos para el consumo en otras naciones, por lo tanto, las exportaciones se suman y son tenidas en cuenta en el PIB nacional.
  • M (importaciones): representa las importaciones brutas. Las importaciones se restan ya que los bienes importados se incluirá en el componente G o C, y debe ser deducido para evitar el recuento de oferta extranjera como oferta nacional.

Una definición totalmente equivalente es que el PIB es la suma del gasto en consumo final (FCE), la formación bruta de capital (FBC), y las exportaciones netas (X – M).

PIB = FCE + MCD + (X – M)

FCE se puede desglosar en tres sectores (familias, gobiernos y las instituciones no lucrativas) y la formación bruta de capital en cinco sectores (sociedades no financieras, corporaciones financieras, hogares, gobierno e instituciones sin fines de lucro). La ventaja de esta segunda definición es que los gastos se desglosan de forma sistemática, en primer lugar, por tipo de uso final (consumo final o la formación de capital) y, en segundo lugar, por sectores de gasto, mientras que la primera definición sigue, en parte, un concepto de delimitación mixto por tipo de uso final y sector.

Tenga en cuenta que C y G representa gasto en bienes y servicios finales, el gasto en bienes y servicios intermedios no cuenta. (Bienes y servicios intermedios son los utilizados por las empresas para producir otros bienes y servicios dentro del ejercicio contable).

Según la Oficina de Análisis Económico de EE.UU., encargada de calcular el PIB de los Estados Unidos entre otros datos, “En general, los datos de origen de los componentes de los gastos se consideran más fiables que los datos de los componentes de los ingresos” (vea el cálculo del PIB por ingresos más arriba).

PIB per capita

El PIB se puede dividir entre el número de habitantes (N) para obtener el llamado PIB per capita (también conocido como renta per capita, ingreso per capita o PIB por habitante). El PIB per capita mide la riqueza material disponible por cada habitante del país.

PIBpc = PIB/N

PIB vs PNB

PIB puede ser contrastado con el Producto Nacional Bruto (PNB) o el ingreso nacional bruto (INB). La diferencia es que el PIB define su alcance de acuerdo a la ubicación, mientras que el PNB define su alcance de acuerdo a la propiedad. En un contexto global, el PIB mundial y el PNB mundial son términos equivalentes.

El PIB tiene en cuenta productos producidos dentro de las fronteras de un país, el PNB tiene en cuenta productos fabricados por las empresas de propiedad de ciudadanos de un país aunque la empresa esté ubicada o realice la fabricación en otro territorio. Los dos serían el mismo si todas las empresas productivas de un país fueran propiedad de sus propios ciudadanos y estos mismos ciudadanos no fueran dueños de empresas productivas ubicadas en cualquier otro país. En la práctica, sin embargo, la propiedad extranjera hace que el PIB y el PNB no sean idénticos. La producción dentro de las fronteras de un país por una empresa de propiedad extranjera cuenta como parte del PIB pero no del PNB; por otro lado, la producción de una empresa ubicada fuera del país, pero que es propiedad de uno de sus ciudadanos, cuenta como parte de su PNB, pero no su PIB.

El ingreso nacional bruto (INB) es igual a los ingresos del PIB más el ingreso del resto del mundo menos los pagos de ingresos para el resto del mundo.

PIB vs PIN

El Producto Interior Neto, PIN, es la medida de la producción de bienes y servicios finales de un país teniendo en cuenta la depreciación del capital de bienes construidos, es decir, la depreciación de las instalaciones, equipos de producción, etc. Esta depreciación del capital también se le conoce como Consumo de Capital Fijo (CCF).

PIN = PIB – CCF

Cálculo Estándar Internacional del Producto Interior Bruto

Para medir el PIB de forma estándar a nivel internacional, los representantes del Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, elaboraron el libro “Sistema de Cuentas Nacionales” (1993, conocido como SNC93) en el que incluyeron el estándar internacional para medir el PIB.

En el libro SCN93 quedan recogidas las normas y procedimientos para la medición de las cuentas nacionales pero deja la suficiente flexibilidad para recoger las diferentes necesidades y condiciones de cada país.

Ajustes del PIB

Para comparar los datos del PIB entre distintos períodos es necesario compensar los datos según la inflación o deflación, es decir, los cambios en el valor del dinero. Las cifras de Producto Interior Bruto obtenidas con las ecuaciones anteriores es el PIB Nominal. Como se comentó en valoración del PIB, al aplicar el deflactor de precios para el año dado en el PIB Nominal de ese año, obtendremos el llamado PIB Real. El PIB Real (a veces llamado PIB constante) es el PIB ajustado por los cambios en el valor del dinero (recordemos que el deflactor es un factor que relaciona el valor del PIB Nominal con el cambio en el valor del dinero) y, por tanto, los datos del PIB Real son comparables entre diferentes periodos. El deflactor de precios se calcula para cada año en relación a un año base. Por ejemplo, supongamos que el PIB de un país en el año 1990 fue de 100 millones y su PIB en el año 2000 fue de 300 millones, si la inflación había reducido a la mitad el valor de su moneda durante ese período, habría que reducir a la mitad el PIB del año 2000 para que se pudiera comparar de forma significativa con el PIB del 1990. En este caso el año 1990 actuaría como año base. Por tanto, el PIB del año 2000 quedaría en 150 millones, este sería el PIB Real respecto al año 1990 y muestra que el aumento del PIB ha sido del 50% y no del 200% como mostraban las cifras de PIB Nominal.

Como hemos dicho, el factor utilizado para convertir el PIB Nominal a valores constantes se llama deflactor del PIB. A diferencia del índice de precios al consumidor, que mide la inflación o la deflación en los precios de los bienes de consumo del hogar, el deflactor del PIB mide los cambios en los precios de todos los bienes y servicios producidos en una economía, incluyendo los bienes de inversión y los servicios gubernamentales, así como los bienes de consumo de los hogares.

De esta forma, las cifras del PIB Real nos permiten calcular una tasa de crecimiento del PIB que nos informará del crecimiento o disminución (si la tasa de crecimiento es negativa) de la producción de un país en comparación con otros períodos.

(Tasa de crecimiento)PIB Real para el año n = [(PIB real)n – (PIB real)n-1] /(PIB real)n-1

Otros ajustes convenientes en el PIB para comparar de forma eficaz datos de distingos períodos son la compensación por cambios demográficos. Si el PIB de un país se duplicó en un período, pero el país triplicó su población, el aumento del PIB no puede ser considerado como un gran logro: El PIB per capita se ha reducido, cada persona produce menos de media.

Comparación internacional del PIB

El nivel del Producto Interior Bruto en diferentes países puede ser comparado mediante la conversión de su valor en moneda nacional de acuerdo al tipo de cambio actual o al tipo de cambio basado en la paridad del poder adquisitivo.

  • Tipo actual de cambio de divisas es el tipo de cambio en el mercado internacional de divisas.
  • El tipo de cambio basado en la paridad del poder adquisitivo (PPP) es un tipo de cambio relativo (y teórico) establecido en relación a una moneda de referencia (generalmente el dólar estadounidense) y según el cuál se podría comprar la misma cesta de bienes y servicios en ambos países tras la conversión de la moneda.

La clasificación de los países puede diferir significativamente según el método utilizado.

  • El método del tipo de cambio actual convierte el valor de los bienes y servicios de la divisa de un país a la divisa de otro para poder comparar el PIB entre ambos países. Este método puede ofrecer una mejor visión del poder de compra de un país a nivel internacional y de la fortaleza económica relativa.
  • El método del tipo de cambio de paridad del poder adquisitivo puede proporcionar un mejor indicador del nivel de vida de los países menos desarrollados ya que compensa la debilidad de las monedas locales en los mercados internacionales. Por ejemplo, India ocupa el puesto 11 en términos de PIB nominal, pero el cuarto por el PPP.

Hay un patrón claro de que el método de paridad de poder adquisitivo disminuye la disparidad en el PIB entre países de altos y bajos ingresos en comparación con el método del tipo de cambio actual. Este hecho se conoce como efecto Penn.

Producto Interior Bruto

El PIB y la Balanza Comercial

El ahorro, la inversión y la Balanza comercial (exportaciones menos importaciones) son tres magnitudes de flujo económico que satisfacen una igualdad muy simple:

Ahorro – Inversión = Exportaciones – Importaciones

Si partimos del cálculo de la renta nacional (Y), es decir, la cantidad de bienes y servicios disponibles en una economía, podremos deducir la relación entre el PIB y la balanza comercial:

Y = PIB + M = C + I + X

Donde:

C es el consumo total incluyendo el consumo privado y el consumo público.
I es la inversión pública y privada.
X es el valor de todas las exportaciones.
M es el valor de todas las importaciones.

El PIB y las importaciones representan los bienes producidos en el país y los bienes producidos en el extranjero, esto es el origen de la renta nacional, es decir, las dos fuentes de los bienes y servicios disponibles para su consumo en el país. La otra parte de la igualdad representa los diferentes usos que se le pueden a dar a esos bienes y servicios: consumo, inversión o exportación. De la ecuación anterior podemos deducir que:

PIB – C – I = X – M

Y definiendo el ahorro como la diferencia entre el PIB y el consumo llegamos a la primera ecuación, la cuál nos dice que el ahorro en un país superará a la inversión sólo en el caso de que el valor de las exportaciones supere el valor de las importaciones.

Uso del Producto Interior Bruto

El PIB se usa con frecuencia para medir el bienestar material de una sociedad y por ello es usado con fines políticos: un crecimiento económico reflejado en el PIB basan declaraciones de políticos sobre la efectividad de su política económica. Ante este uso del PIB como indicador de bienestar social existen voces que discrepan, como hizo incluso Simon Kuznets, premio nobel en economía y uno de los primeros economistas que comenzó a usar el PIB como indicador económico. No se puede negar algunas correlaciones positivas entre el Producto Interior Bruto y el bienestar social pero esta correlación no es muy exacta y es mucho peor en países de rentas altas que en países de rentas bajas.

Veamos algunos aspectos del PIB que no lo hacen bueno como indicador de bienestar social:

  • El PIB no tiene en cuenta la auto-producción y auto-consumo: por ejemplo las verduras de una huerta propia o determinadas actividades domésticas que en sí mismas son riqueza auto-producida y auto-consumida.
  • Las cifras del PIB contienen una estimación de la economía sumergida pero no una medida exacta.
  • En el sector servicios es difícil estimar la variación del PIB ya que es muy complicado distinguir entre un aumento de precios por aumento de calidad, cantidad o por efecto de la inflación.
  • Los servicios sin retribución económica, como actividades de voluntariado, suelen ser estimados y añadidos como valor de coste de personal.
  • Por definición, el PIB no tiene en cuenta el valor económico de los activos y pasivos públicos y privados lo que hace que no se tengan en cuenta algunos factores externos, positivos o negativos, que influyen en el valor económico. Por ejemplo, no tiene en cuenta los recursos naturales o mineros del país. En el caso de una “producción de contaminación” y posterior descontaminación mediante otro proceso, se contabilizan 2 procesos económicos diferentes, para un resultado global nulo.
  • El PIB solo contabiliza la destrucción de activos (casas, carreteras…) de forma indirecta mediante el impacto que tienen en la producción causados por catástrofes naturales pero no se contabiliza la destrucción neta de activos. Sin embargo, el PIB si tiene en cuenta la reconstrucción de estos activos perdidos que, por lo general, se realiza con el uso de subvenciones y ayudas.
  • Muy importante, desde el punto de vista del bienestar, es que el PIB no tiene en cuenta la degradación del medio ambiente ni el agotamiento de recursos naturales.
  • Por último, destacar y recordar que el Producto Interior Bruto es sólo un indicador material y no de calidad o bienestar en los que influyen otros muchos factores.

Todas estas críticas se sostienen además con numerosos estudios sociológicos que muestran como por ejemplo en Estados Unidos el PIB ha crecido de forma constante durante un período extenso de tiempo y, sin embargo, hay una percepción decreciente del bienestar por los ciudadanos.

Existen otras medidas que intentan solventar estos problemas del PIB como indicador de bienestar. Este es el caso del Índice de Bienestar Económico Sostenible (IBES) que contabiliza externalidades negativas así como el efecto de la actividad económica sobre el medio ambiente y los recursos naturales.

El problema del PIB

El producto interno bruto (PIB) es una medida cada vez peor para medir la prosperidad. De hecho, ni siquiera sirve para medir la producción.

Una de las mejores ideas de Albert Einstein fue que, sin importar el observador, la velocidad de la luz siempre es la misma en el vacío. Sin embargo, las mediciones del precio de la luz son muy distintas: dependiendo de quién mida, los resultados pueden ser totalmente diferentes.

A mediados de los años 90s, William Nordhaus, un economista de la Universidad de Yale, analizó dos métodos para calcular el precio de la luz usados a lo largo de los últimos dos siglos. Uno de ellos era muy similar a la forma como se calcula el PIB: sumar los cambios de precios en el tiempo de las cosas usadas para crear la luz. Con base en esta fórmula, Nordhaus encontró que el precio de la luz aumentó entre tres y cinco veces entre 1800 y 1992.

El otro método tenía en cuenta las mejoras en tecnología. Cada innovación, yendo desde las velas hasta los bombillos de tungsteno, era más eficiente que la anterior. Al considerar únicamente el costo en centavos por lumen/hora, se podía deducir que el precio de la luz en realidad había disminuido más de cien veces.

Lo que Nordhaus quería mostrar con este ejemplo es que los economistas se equivocan al tratar de medir los cambios en estándares de vida. Él escribió que, para llegar a resultados precisos, es necesario tener en cuenta de alguna manera las mejoras en calidad. En el caso de la luz, al comparar los dos tipos de mediciones (una con base en el costo de los insumos de la luz y otra teniendo en cuenta la calidad de la luz misma) se encontró que sus resultados diferían en un 3,6% cada año.

Charles Bean, el autor de una revisión reciente de estadísticas económicas del Gobierno Británico, comentó que la idea de que el PIB es el valor agregado a una economía, ajustado por la inflación, es bastante simple de entender. No obstante, al entrar en detalles, es posible ver que se trata de un cálculo bastante complejo (y como lo mostró Nordhaus, lleno de trampas para los incautos).

El límite de producción

El PIB se mide sumando el valor de lo producido en diferentes industrias y ponderando los resultados según su importancia en la economía. Tanto la producción como los materiales se ajustan por la tasa de inflación para permitir comparaciones con periodos pasados.

Este cálculo en sí es complicado en economías de granjas, líneas de producción y mercados en masa (el contexto en el que se introdujo el PIB). En las economías modernas, dominadas por servicios personalizados y productos que hacen énfasis en la experiencia del usuario, calcular el PIB es todavía más difícil. Para nadie resulta sorprendente que sea necesario revisar constantemente las estadísticas del PIB.

El problema no es el cálculo, sino que el PIB está diseñado para medir diferentes variables. Esto hace que no dé resultados precisos para ninguna de ellas. Y eso no es todo. Como lo muestra el ejemplo del precio de la luz, se trata de un cálculo que no tiene en cuenta las mejoras en innovación.

Mientras que las mejoras en la tecnología de iluminación son relativamente fáciles de medir, ese no es el caso para las innovaciones de las demás industrias. En un mundo donde los hoteles son habitaciones de Airbnb, los automóviles privados son de Uber y el entretenimiento es YouTube y Facebook, muchos creen que el PIB es cada vez más engañoso.

El cálculo moderno del PIB nació de la depresión entre guerras y la segunda guerra mundial. En 1932, el Congreso de los Estados Unidos pidió a Simon Kuznets, un economista de origen ruso, que calculara el ingreso nacional en los cuatro años anteriores. Hasta que él calculó estas cifras, nadie sabía con exactitud la magnitud completa de la Gran Depresión. En Gran Bretaña, Colin Clark, un empleado público, había estado recopilando estadísticas sobre el ingreso nacional desde 1920. En 1940, John Maynard Keynes solicitó cifras más precisas sobre la capacidad de Gran Bretaña para fabricar armas, tanques y aviones. Él fue quien definió al PIB como la suma de consumo privado, inversión y gasto público (teniendo en cuenta el comercio exterior). Kuznets consideraba al gasto público como un costo para el sector privado, mientras que Keynes lo veía como demanda.

El concepto de Keynes fue el que ganó más popularidad. Después, los países que querían recibir la ayuda del plan Marshall tenían que calcular su PIB. En los años 50s, las Naciones Unidas le pidieron a Richard Stone, un discípulo de Keynes, que creara los lineamientos generales para la contabilización del PIB de los países miembros. En ese entonces, para ser un miembro era necesario saber el PIB.

En tiempos de guerra, el PIB se usaba principalmente para gestionar la oferta. Cuando llegó la paz, la influencia de las ideas de Keyne hizo que el PIB se usara para gestionar la demanda. En todo caso, el PIB era (y sigue siendo) una medida de producción, no de riqueza. Y eso le ha hecho ganar críticas.

El PIB fue creado en un tiempo de conflictos, por lo que no tiene en cuenta detalles como la depreciación ni la contaminación, y mucho menos los logros humanos. En su famoso discurso de marzo de 1968, Robert Kennedy atacó la idea del PIB por tener en cuenta cosas como el marketing y las cárceles, mientras ignoraba “la belleza de nuestra poesía y la fortaleza de nuestros matrimonios”.

Es un mundo de fabricantes

De vez en cuando, las críticas han dado lugar a alternativas. En 1972, Nordhaus y su colega de la Universidad de Yale, James Tobin, crearon una “medida de riqueza económica” que consideraba ciertas partes del gasto público (como la defensa y la educación) como un costo del PIB, mas no como producción. Esta medida también tenía en cuenta la depreciación de capital y las “desventajas” de la vida urbana, como el tráfico. La medida se desarrolló en parte en respuesta a las preocupaciones de los ambientalistas, quienes consideraban que el PIB trataba al saqueo del planeta Tierra como algo positivo que añadía ingresos, mas no como un costo. A pesar de que se habló mucho al respecto, en realidad se hizo poco.

En 2009, el famoso economista Joseph Stiglitz presentó un informe que había sido solicitado por el presidente francés Nicolas Sarkozy, en el que pedía acabar con el “fetichismo del PIB” y crear un “tablero” de medidas para medir el bienestar humano.

Kennedy tenía razón. Muchas de las cosas verdaderamente valiosas no son tangibles ni comercializables. Incluso varias cosas comercializables ni siquiera son tangibles. Uno de los problemas del PIB, inclusive cuando su único objetivo es medir la producción, es que se trata de una reliquia de un mundo dominado por las fábricas. En los años 50s, la manufactura componía más del 33% del PIB de Gran Bretaña, mientras que en la actualidad solo compone el 10%. Aun así, el gobierno sigue analizando dicho sector con más detalle que los demás. En las cuentas nacionales, la manufactura se desglosa en 24 industrias diferentes, mientras que los servicios (que ahora componen el 80% de la economía de Gran Bretaña), solo se desglosan en unas 48 industrias.

El sesgo hacia la manufactura no es el único problema. Por definición, el PIB mide únicamente la producción que se compra y se vende, es decir, la que en realidad llega a comercializarse. Existen varios motivos para tener en cuenta solamente las transacciones realizadas (algunos de ellos bastante válidos). En primer lugar, las transacciones están sujetas a impuestos, por lo que son de interés del erario público (uno de los principales consumidores de estadísticas del PIB). Segundo, es posible influenciar estas transacciones con políticas para gestionar la demanda. Tercero, es muy fácil determinar el valor de la producción con base en los precios del mercado. Sin embargo, esta definición del PIB deja por fuera actividades domésticas como la limpieza, la cocina y los cuidados a familiares de la tercera edad, las cuales tienen valor, mas no un sueldo. En las primeras ediciones de su bestseller, Paul Samuelson bromeó diciendo que el PIB fracasa cuando un hombre se casa con su mucama.

A pesar de su definición, muchas actividades incluidas en el PIB están por fuera de la economía de mercado. Muchos gobiernos brindan servicios gratis, los cuales se han estado contabilizando solamente con base en su costo. Solo recientemente los estadísticos empezaron a medir directamente los resultados de ciertos servicios públicos (por ejemplo, teniendo en cuenta la cantidad de cirugías realizadas por un servicio de salud, etc.).

Algunos servicios del sector privado también se miden indirectamente, siendo uno de ellos los bienes raíces. Con los alquileres no hay ningún problema, ya que el servicio prestado y el ingreso para el propietario son claros. Sin embargo, la mayoría de personas no alquilan sus casas, sino que viven en ellas, lo que impide tener en cuenta su valor para el cálculo del PIB.

Las finanzas es otro sector con mediciones indirectas (y poco precisas). Por lo general, los bancos no ganan dinero cobrando comisiones, sino realizando préstamos a tasas de interés más altas de lo que pagan en depósitos. Para tener en cuenta este fenómeno, los estadísticos multiplican el “spread” (la diferencia entre la tasa de interés libre de riesgo y la tasa a la que prestan los bancos) por el stock de préstamos. El problema es que dicha clase de spread es una medida que usan los bancos para calcular sus riesgos. Un ejemplo es lo que ocurrió en Gran Bretaña en 2009, cuando el sector financiero estuvo a punto de colapsar. No obstante, ya que los mercados temían que los bancos entraran en default, sus spreads subieron, lo que hizo que el PIB del sector alcanzara puntos máximos a pesar de estar en crisis.

Además, cada vez aparecen nuevas actividades que necesitan añadirse al cálculo del PIB. En 2013, un acuerdo sobre los estándares del PIB en la Unión Europea determinó que era necesario tener en cuenta los sectores de las drogas ilícitas y la prostitución. Dichos cambios hicieron que el PIB de Gran Bretaña aumentara en 0,7%. Sin embargo, la credibilidad de dichas cifras es materia de debate. Los estadísticos tienen que recurrir a mediciones indirectas para calcular estos mercados clandestinos. Por ejemplo, para estimar las cifras de la industria de la prostitución, se tienen en cuenta el aumento de la población masculina y el costo de los servicios en los clubs de striptease. Dejando de lado el pudor, nos preguntamos si Paul Samuelson se hubiera imaginado qué pasaría si una mujer se casara con su gigoló, o si Robert Kennedy hubiera considerado que la economía de una nación mejora entre más drogas y prostitución tenga.

El precio es incorrecto

Los estadísticos no quieren dar a entender que el PIB es una medida de riqueza. No obstante, tanto el PIB como la riqueza están relacionados de una forma bastante compleja: los ajustes por inflación. La inflación indica cuánto dinero hay que pagar de más cada año para mantener el mismo nivel de bienestar.

Para empezar, los cambios de precios de un producto afectan su demanda. Por ejemplo, si las manzanas rojas se ponen más caras, la gente comprará más manzanas verdes. Hay varios trucos para capturar dicho fenómeno, siendo uno de ellos la “agregación de medias geométricas” de cotizaciones de precios. Esto consiste en multiplicar los precios de n bienes y luego calcular la raíz n del resultado. Puede parecer difícil de entender, pero al realizar el cálculo correctamente, es posible reducir la tasa de inflación en cerca de 0,5%. Para tener en cuenta cambios más grandes, se recurre a modificaciones en las ponderaciones de las categorías de productos.

Luego vienen los ajustes de calidad. Uno de los ejemplos más representativos son los smartphones. Los teléfonos de este año son más costosos que los del año pasado, aunque poseen muchas más funciones. Cuando los estadísticos se concentran solamente en los cambios de precios, ignoran por completo las mejoras técnicas, por lo que calculan tasas de inflación excesivamente altas. Un comité de asesoría creado por el Senado estadounidense a mediados de los años 90 y dirigido por Michael Boskin, de la Universidad de Stanford, reconoció que la inflación se sobreestima por lo menos 0,6% cada año al no tener en cuenta la calidad de los nuevos productos. El comité pidió que se empleara la estimación “hedónica”, que considera el valor implícito de las características de un producto según su impacto en el precio del artículo (por ejemplo, ¿cuánto paga la gente por una bombilla más brillante?). Luego de establecer el valor de cada característica (como el procesador y la memoria RAM de un teléfono), se realizan los ajustes de precios.

La estimación hedónica resulta bastante útil, aunque requiere de un gran trabajo. Para garantizar la precisión, es necesario actualizar constantemente los precios de las características. En la práctica, solo es posible ajustar unos cuantos precios de esta forma. Otro problema de la estimación hedónica se da con las mejoras tecnológicas sustanciales. Por ejemplo, un televisor moderno de pantalla plana es totalmente distinto de uno con tubos de rayos catódicos de los 80s.

La estimación hedónica es todavía más complicada en el sector de los servicios, ya que en su mayoría se personalizan según los gustos del cliente. El valor de una comida no solo depende de los ingredientes, sino de la velocidad del servicio, la ubicación del restaurante, etc. Todos estos factores pueden cambiar con el tiempo.

El problema es aún mayor en el sector de los servicios públicos. Un ejemplo son los procedimientos quirúrgicos de los sistemas de salud, cuyos efectos se ven luego de varios años (la longevidad del paciente).

Tal como lo indicó la comisión de Boskin, los nuevos productos tienden a ser un dolor de cabeza. En teoría, sus valores intrínsecos son la brecha entre lo que los consumidores están dispuestos a pagar y el precio de mercado. Pero en la práctica no se tiene en cuenta dicha clase de ajuste. Otro fenómeno que los estadísticos del PIB no pueden incluir es la variedad de opciones. Por ejemplo, en la actualidad existen cientos de canales de televisión y analgésicos, mientras que hace 50 años la selección se limitaba a unas pocas unidades. Aun así, para el PIB, millones de zapatos diferentes son iguales a millones de pares del mismo zapato.

El PIB simplemente no considera las características de los nuevos productos. Los costos de proporcionar servicios digitales, como Facebook o Twitter, son bastante altos. No obstante, el costo marginal es prácticamente irrelevante y el precio para los usuarios finales es cero. Según las normas del PIB, estos servicios deberían estar excluidos del cálculo. Esta clase de compañías generan sus beneficios vendiendo la información y atención de sus visitantes a los anunciantes. Sin embargo, los ingresos de los anunciantes están muy por debajo de los beneficios que reciben los consumidores.

La reseña de Charles Bean señaló dos posibles métodos para tener en cuenta los servicios digitales gratuitos. Uno consiste en valorar el tiempo que pasan las personas en Internet. La Oficina de Análisis Económicos, el ente de estadísticas más importante de los Estados Unidos, ha usado en el pasado las cifras de salarios para calcular el valor de actividades hogareñas como cocinar, limpiar y planchar. Con un enfoque similar, Erik Brynjolfsson y Joo Hee Oh del MIT estiman que las actividades de Internet añadieron cada año 0,74% al PIB estadounidense entre 2007 y 2011 (aunque otros estudios ofrecen estimaciones más bajas). El otro método consiste en analizar el tráfico de los sitios web. Un estudio encontró que el tráfico de Internet en Europa Occidental creció un 35% por año entre 2006 y 2014. Si la producción de servicios digitales hubiera crecido al mismo ritmo, el PIB de Gran Bretaña sería 0,7% más alto cada año.

Además de los nuevos servicios gratuitos, muchos otros que en el pasado eran de pago pasaron a no tener costo, e incluso algunos productos físicos se convirtieron en digitales. Hoy en día se escucha más música que antes, pero los ingresos de la industria musical se redujeron a un 33% de su punto máximo. De igual forma, la gente compra cada vez más cosas, solo que lo hace en tiendas virtuales en vez de locales físicos. No obstante, dichos fenómenos se reflejan como una disminución del PIB, lo cual es totalmente contrario a la realidad.

A pesar de todos estos problemas, el PIB no está obsoleto. Sin embargo, dada la dirección de los cambios tecnológicos, parece que dichos inconvenientes son cada vez más graves, y las soluciones imperfectas. Para medir el valor de nuevos productos y servicios, es necesario hacer algunas presunciones osadas que varían considerablemente según el caso. Por lo tanto, con el fin de mantener la consistencia de las mediciones, se consideran solamente los bienes y servicios bien establecidos en la canasta familiar.

Para visualizar la dificultad de calcular correctamente los precios de nuevos bienes y servicios, solo hace falta recordar un periodo histórico caracterizado por un gran desarrollo tecnológico: la revolución industrial. Antes de que el PIB se usara formalmente como un indicador económico, algunos economistas trataron de aplicarlo en el pasado. Según un estudio de la época, la economía mejoró considerablemente luego de 1750 debido a que el PIB por trabajador aumentó en 1,4% al año; un porcentaje sin precedentes.

Se supone que era una revolución

En los años 80s, una investigación de Nicholas Crafts de la Universidad de Warwick encontró que las novedades de la revolución industrial no se ponderaron apropiadamente, lo que dio como resultado un crecimiento en unos pocos sectores. Él determinó que el aumento de la productividad fue de solo 0,5% al año; una cifra no muy revolucionaria. Años después, un estudio dirigido por Steve Broadberry, también de Warwick, cambió un poco las cifras. Esto demuestra que es difícil llegar a un consenso en el cálculo del PIB en situaciones de innovación tecnológica, incluso siglos después del suceso. Además, ni siquiera se incluyeron todas las variables que pudieron afectar al PIB (como los beneficios de las vías ferroviarias).

Charles Bean explica que “es un error creer que una sola cifra sirve para todo”. El problema es que, como están las cosas, el PIB es cada vez menos eficiente para cumplir sus metas. El Banco de Inglaterra ahora ve con recelo al PIB, tanto así que publica varias cifras. De hecho, este ente pronosticó que el crecimiento del PIB para Gran Bretaña sería de entre 0% y 4%; un rango bastante amplio. Tal grado de escepticismo parece un poco tonto, aunque en realidad no es tan absurdo como afirmar que el PIB es el indicador definitivo y perfecto para medir el crecimiento económico de una nación. De acuerdo a cifras recientes, el crecimiento del PIB en China disminuyó 0,1% en el primer trimestre del año, cuando en realidad no fue así.

Si las cifras del PIB de hace un trimestre son poco confiables, las de hace una década son totalmente engañosas. La Oficina de Censos de los Estados Unidos calculó que el ingreso promedio por hogar, ajustado por la inflación, creció muy poco en los últimos 25 años. En otras palabras, el estándar de vida de los Estados Unidos no ha mejorado mucho en el último cuarto de siglo. Sin embargo, Ken Rogoff de la Universidad de Harvard pone un ejemplo, y pregunta si un estadounidense preferiría tecnología médica obsoleta con precios de hace 25 años, o avances recientes con precios actuales.

En su estudio sobre los precios de la luz, Nordhaus explica que el desafío es crear medidas para “tener en cuenta los grandes cambios en la calidad de productos y servicios que consumimos”. No obstante, eso significaría comparar los valores de productos antiguos y nuevos (por ejemplo, comparar WhatsApp con máquinas de fax, o discos de vinilos con servicios de streaming). Se trata de una tarea bastante compleja que ni siquiera Einstein se atrevería a enfrentar.

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