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Eurobonos

¿Qué son los Eurobonos?

Los eurobonos, también llamados bonos de estabilidad europeos o simplemente bonos europeos, son una propuesta de bonos de Estado (títulos de deuda pública) emitidos en euros por el conjunto de los estados de la Zona euro. Son, por tanto, un instrumento de inversión en deuda por la que un inversor presta dinero durante un cierto tiempo a cambio de un tipo de interés determinado a la eurozona en su conjunto que luego enviaría el dinero a cada estado individual. Se ha propuesto también la emisión de eurobonos avalados sólo por los países que quisieran adherirse.

Cómo la emisión de Eurobonos sería realizada por la zona euro en su conjunto, las condiciones de los países más endeudados para financiar su deuda se vería mejorada. Por ello lo Eurobonos fueron propuestos como una solución a la crisis de deuda Europea. Sin embargo, los países más endeudados podrían cargar de incertidumbre a los Eurobonos, lo que podría poner en peligro la estabilidad financiera de la Zona euro y de ahí que haya críticas y opiniones contrariadas en cuánto a su implantación.

La propuesta de introducción de los eurobonos ha recibido fuertes críticas económicas, jurídicas y políticas. Desde el lado de la economía, los eurobonos presentan un aumento de riesgo para otros países. Por otro lado se ha mencionado que artículo 125 del Tratado de Lisboa prohibe la implantación de los eurobonos ya que establece de forma explícita que ni la Unión Europea ni ninguno de sus Estados miembros son responsables de los compromisos de otros miembros. Por esto, el artículo 125 tendría que ser, probablemente, modificado para la implantación de los bonos de estabilidad europeos.

Propuestas de eurobonos

Se han realizado varias propuestas de eurobonos, una es la propuesta del bono azul, realizada por los economistas Jakob von Weizsäcker y Delpla Jacques, y otra propuesta oficial de la Comisión Europea que incluiría tres tipos diferentes de eurobonos.

Bono Azul

Los economistas Jakob von Weizsäcker y Delpla Jacques publicaron un artículo en Mayo de 2010 proponiendo una mezcla de los tradicionales bonos nacionales (que llaman bonos rojos) y bonos conjuntos (que llaman bonos azules) para evitar la crisis de la deuda en los países más débiles de la eurozona al mismo tiempo que reforzarían la viabilidad fiscal de la zona euro. Los autores de la propuesta sostienen que el concepto del bono azul no es una solución rápida pero sí con efectos a largo plazo y que ayudaría a que el euro resurgiera como una divisa reserva internacional, lo que a su vez reduciría los costes de los préstamos para todos los países involucrados en la emisión de los bonos azules.

En la propuesta de los bonos azules se plantea que sólo avalarían la deuda de un determinado país hasta una cantidad equivalente al 60% de su Producto Interior Bruto (PIB) y que por encima de este nivel el estado se financiaría únicamente con bonos rojos. De esta forma se reduce el coste de parte de la deuda de cada país y se incentivaría a una mayor disciplina fiscal para poder acceder a la financiación mediante bonos azules. Junto a la propuesta del bono azul se propone la creación de un Consejo de Estabilidad Fiscal que velaría por la responsabilidad fiscal de cada estado participante en la emisión de bonos azules.

Según Weizsäcker y Jacques se beneficiarían sobre todo los países pequeños con relativamente poca liquidez (por ejemplo Luxemburgo o Austria) ya que el bono azul le otorgaría más liquidez. Los países grandes con relativamente alta liquidez, como Alemania o Francia, también se podrían ver beneficiados por una caída del coste de su deuda por debajo de los niveles actuales. Por su parte, los países altamente endeudados y con poca liquidez, como Italia, Grecia o Portugal, verían en el acceso a los bonos azules un fuerte incentivo para reducir su déficit y realizar los ajustes fiscales necesarios para el país.

Las tres propuestas de la Comisión Europea

El 21 de noviembre de 2011 la Comisión Europea propuso la emisión de bonos de forma conjunta por los 17 estados miembros de la zona euro como una opción eficaz para hacer frente a la crisis financiera. Esta propuesta quedó plasmada en el Libro Verde publicado el 23 de noviembre de 2011, un documento en el que se evalúa la viabilidad de la propuesta de emisión de bonos conjuntos de deuda pública. Actualmente la financiación de la deuda pública de cada estado miembro es realizada mediante la emisión de bonos nacionales; la emisión de bonos en común significaría que la Unión Europea pasaría a gestionar y distribuir los flujos de ingresos y costes generados por las operaciones de financiación de deuda pública.

En el Libro Verde mencionado se recogen tres grandes tipos de eurobonos en función del grado de sustitución de la emisión nacional y de la naturaleza de la garantía subyacente del eurobono.

Eurobonos completos con responsabilidad compartida

Esta opción reemplazaría totalmente la emisión de bonos nacionales en favor de los eurobonos siendo el conjunto de la Zona euro responsable de la deuda conjunta. La Comisión Europea apunta a que esta opción tiene potencialmente los mayores efectos positivos en cuánto a la estabilidad e integración de la zona euro. Pero también apunta a que este camino podría necesitar grandes cambios en el Tratado de Lisboa.

Eurobonos parciales con responsabilidad compartida

La segunda opción que propone la Comisión Europea en su Libro Verde sería la financiación parcial de la deuda de cada estado pero con el respaldo del conjunto. Es decir, cada estado podría financiar parte de su deuda con eurobonos avalados por el conjunto de la zona euro y podría seguir emitiendo bonos nacionales para la parte de su deuda no cubierta por los eurobonos. El límite de deuda cubierto por los eurobonos estaría en un volumen de deuda equivalente a un cierto porcentaje del PIB del país, porcentaje no especificado por la Comisión Europea. Esta propuesta presenta similitudes con la propuesta del bono azul que cubriría deuda hasta un volumen equivalente al 60% del PIB. También presenta similitudes con la propuesta del Consejo Alemán de Expertos Económicos que propuso la creación de un fondo europeo común para financiar hasta el 60% de la deuda de los estados que no estuviesen en asistencia por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera .

Eurobonos parciales sin garantías conjuntas

La tercera propuesta que realizó la Comisión Europea es la adopción del bono azul, la emisión de eurobonos para cubrir una parte de la deuda soberana de cada estado miembro pero sin que estos bonos sean avalados por el conjunto de la zona euro sino que serían avalados por el grupo de países involucrados en su emisión. Esta opción implicaría la imposición de estrictas condiciones de entrada a los eurobonos y de la existencia de un mecanismo de expulsión de aquellos países que no cumpliesen con sus obligaciones fiscales. Esta opción aún aporta beneficios para reducir costes de los países involucrados en la emisión de eurobonos a la vez que no plantearía problemas con el Tratado de Lisboa.

Posibles efectos de los Eurobonos

De acuerdo a la propuesta de la Comisión Europea recogida en el Libro Verde, la implantación de los eurobonos sería un nuevo medio de financiación de deuda pública para los gobiernos al ofrecer a los inversores oportunidades más seguras y con mayor liquidez. A través de este mecanismo se podría solucionar, o al menos paliar, de forma rápida la crisis de deuda soberana. Según el texto referido, incluso si la implantación de los eurobonos tomase algún tiempo el efecto sería inmediato debido al cambio en las expectativas y confianza del mercado, especialmente hacia los países más afectados por la crisis de deuda.

La Comisión Europea también apunta a que los eurobonos haría al sistema financiero de la zona euro más fuerte ante futuras crisis y escenarios adversos reforzando la estabilidad financiera en su conjunto. Además, se reduciría la vulnerabilidad de los bancos de la zona euro a la bajada de calificación crediticia individual de los Estados miembros.

Otro posible efecto de la introducción de los eurobonos sería el refuerzo del euro como divisa de reserva internacional al ofrecer una oportunidad de inversión más segura y liquida comparable con su contraparte más notoria, los bonos estadounidenses. Con este efecto la Comisión Europea también señala que se promovería un desarrollo más equilibrado del sistema financiero a nivel mundial.

Desde los países más escépticos a los eurobonos, como Alemania, Austria, Finlandia o los Países Bajos, llegan opiniones que aseguran que el uso de los eurobonos aumentaría el coste de su propia financiación. Así por ejemplo, Hans-Werner Sinn, del Ifo Institute for Economic Research, considera que el coste que supondría para los contribuyentes alemanes la participación en los eurobonos estaría entre 33 y 47 millones de euros al año. Estas son las mismas cifras que manejan otros economistas como Henrik Enderlein, de Hertie School of Governance, o Gustav Horn, del Instituto de Política Macroeconómica (Colonia, Alemania). Ambos sostienen que este sobre-coste vendría de un aumento de los tipos de interés para Alemania respecto a lo que paga actualmente para la financiación de su deuda. No obstante, otros expertos y economistas sostienen en que los beneficios de los eurobonos podrían hacer incluso bajar los tipos de interés pagados por Alemania y que, en cualquier caso, el coste para Alemania sería menor que los continuos aumentos de los fondos de rescate o los costes que supondría un posible fallo del euro.

Reglas fiscales más estrictas

Durante la presentación de la idea de los «bonos de estabilidad europeos» el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, insistió en que cualquier plan de ese tipo tendría que ir acompañada de una estricta vigilancia fiscal y la coordinación de la política económica como un complemento fundamental a fin de evitar el riesgo moral y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Según las propuestas, los gobiernos de la zona euro tendrían que presentar sus proyectos de presupuestos nacionales para el año siguiente a la Comisión Europea el 15 de octubre. Posteriormente, la Comisión podría pedir al Gobierno la previsión de los presupuestos si se cree que no son lo bastante sólidos como para cumplir con los objetivos de niveles de déficit público según lo establecido en los criterios de convergencia del euro .

El 9 de diciembre de 2011, en la reunión del Consejo Europeo, los 17 estados miembros de la zona euro más estados que aspiran a unirse al euro firmaron un acuerdo sobre un nuevo tratado intergubernamental para poner topes estrictos en el gasto público y en el endeudamiento, con sanciones para aquellos países que violen estos límites. Todos los demás países de la Unión Europea, excepto Gran Bretaña, también están dispuestos a participar con sujeción a votación parlamentaria.

Reacciones y posturas ante la implantación de los eurobonos

Italia y Grecia se han mostrados a favor de los eurobonos. Así, el Ministro de Economía del gobierno italiano, Giulio Tremonti, calificó a los eurobonos de «solución principal» a la crisis de deuda soberana de la zona euro. Sin embargo, Alemania sigue oponiéndose a la emisión conjunta de bonos de deuda alegando que podría elevar considerablemente los costes pasivos del país.

El 28 de noviembre de 2011, el diario alemán Die Welt publicó que Alemania, Francia, Austria, Finlandia, Luxemburgo y los Países Bajos, los seis con calificación aaa, podrían estar manejando la opción de emitir bonos comunes «de élite» (o bonos «triple A») en un intento de recaudar más dinero a bajos tipos de interés por sí mismos y bajo condiciones estrictas para ayudar también a los miembros endeudados de la región del euro. Loss bonos comunes de estos seis países tendrían un tipo de interés estimado del 2 al 2,5 por ciento.

A raíz de la propuesta de 2011 hecha por los «cinco sabios economistas» del Consejo Alemán de Expertos Económicos, Guy Verhofstadt, líder del grupo liberal ALDE en el Parlamento Europeo, sugirió la creación de un fondo europeo de redención colectiva para mutualizar la deuda de los países de la zona euro por encima del 60%, combinándolo con un esquema de reducción de la deuda para que los países que no estén en asistencia por el FEEF.

En marzo de 2012, Boston Consulting Group dio apoyo a a la propuesta del Consejo Alemán de Expertos Económicos bansándose en que «el alcance del problema es demasiado grande para ser resuelto por el Mecanismo Europeo de Estabilidad o la inyección de liquidez a medio plazo por parte del Banco Central Europeo«.

En junio de 2012, la canciller alemana, Angela Merkel, dice que no a los eurobonos debido a la información de los expertos del ministerio de economía alemán que ven en la implantación de los eurobonos del 0,8% en el coste de la financiación de la deuda alemana, lo que resultaría en un coste adicional de 2,5 millones de euros en el primer año de introducción y cinco millones en el segundo año, alcanzando los 20-25 millones de euros después de 10 años. .

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