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Corona islandesa

¿Qué es la corona islandesa?

Es la divisa oficial de Islandia. Su código ISO 4217 es ISK.

La corona islandesa se introdujo por primera vez en Islandia en 1874 y se pueden distinguir dos coronas históricamente:

  • Primera corona: de 1874 a 1981. En 1874 se introdujo la corona en sustitución del rigsdaler. Durante esta época Islandia perteneció a la Unión Monetaria Escandinava. Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1918 la corona islandesa se separó de la corona danesa.
  • Segunda corona: De 1981 al presente. En 1981 la corona islandesa se revaluó con un tipo de cambio de 100 coronas = 1 corona nueva (ISK). En septiembre de 2002, David Oddson, primer ministro islandés entonces, dictó dos leyes para la retirada de circulación de monedas de valor menor a 1 corona. Técnicamente la corona se sigue dividiendo en 100 aurar pero el aurar sólo se utiliza para la fijación de precios de acciones en la Bolsa de Islandia (Iceland Stock Exchange).

Emisión de coronas

Islandia no es actualmente miembro de la Unión Europea y no utiliza el euro aunque esta en curso su solicitud de incorporación.

La corona islandesa es la moneda mundial con menor volumen y está fuertemente controlada por el Banco Central de Islandia. La corona islandesa tiene un alto grado de volatilidad frente a dólares estadounidenses y canadienses, frente a las divisas de los otros países nórdicos (corona sueca, corona noruega, corona danesa) y frente al euro. Por ejemplo, durante el primer semestre de 2006, la corona islandesa osciló entre 50 y 80 coronas por dólar estadounidense. Antes del colapso de la moneda en octubre de 2008, se consideraba que la corona islandesa estaba sobrevaluada.

En Islandia no se suelen aceptar otras monedas extranjeras como medio de pago con una notable excepción en el aeropuesto internacional de Keflavik donde se acepta el dólar estadounidense, el euro y otras monedas extranjeras.

El nivel general de sofisticación tecnológica es notable en Islandia, teniendo la tasa más alta del mundo de uso de ordenadores por persona. Este nivel de uso tecnológico hace que el pago electrónico represente un altísimo porcentaje de las transacciones monetarias en Islandia, lo que ha tenido una fuerte repercusión en el sistema monetario. También vale la pena señalar que el valor de los billetes es relativamente pequeño, por ejemplo, el billete de mayor denominación es de 5000 ISK (unos 31 euros en septiembre de 2011). Este efecto puede acelerar la transición hacia una economía de Islandia semi-sin dinero en efectivo dónde casi todas las transacciones se realizan con medios electrónicos como tarjetas de créito y débito o transferencias bancarias en línea.

La criris financiera de 2008 en Islandia

En octubre de 2008, los efectos de la crisis financiera mundial produjeron un colapso del sector bancario islandés. El valor de la corona islandesa se ​​desplomó y el 7 de octubre de 2008 el Banco Central de Islandia trató fijar el valor de la corona islandesa respecto al euro a 131, aunque esta relación se abandonó tan sólo en un día. La corona islandesa más tarde llegó a un valor de 340 frente al euro antes de que el comercio de la moneda fuese suspendido (en comparación, el tipo de cambio a principios de 2008 era de alrededor de 90 coronas por euro). Después de un período de tentativa, de muy bajo volumen de comercio internacional de la corona, hubo un nuevo repunte a lo largo de noviembre de 2008, aunque todavía con escasa liquidez ya que Islandia había solicitado un préstamo al Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, a partir de enero 2009, la corona aún no se comerciaba con regularidad con el tipo de referencia del BCE establecido de forma intermitente.

La corona islandesa cayó de manera similar en valor frente al dólar estadounidense, de 50-80 coronas por dólar a comienzos de año hasta llegar a 110 – 115 por dólar, llegando a 135 coronas por dólar a mediados de noviembre de 2008. Este valor respecto al dólar estadounidense se mantuvo relativamente estable durante los dos años siguientes.

Ante la situación de emergencia que vivió el país la población se alzó en protestas que acabaron con una importante repercusión en cuánto a la responsabilidad de políticos y banqueros en la situación económica. Los tres bancos más grandes del país arrastraban deudas que alcanzaban hasta tres veces el PIB islandés. Esta deuda debía ser pagada con dinero público para evitar la bancarrota del país. Se llamó «revolución islandesa» a los hechos acontecidos que, aunque sin una gran repercusión en los medios de comunicación internacionales, llegaron a la negativa de la población al pago de deudas de los banqueros por considerarlas injustas al ser esos mismos banqueros los responsables de la situación. El 93% de los votos del referéndum celebrado para aprobar el pago de estas ayudas fue negativo y aproximadamente entre el 1 y el 2% de la población se manifestó durante varios meses, todos los sábados, frente al parlamento hasta provocar la dimisión del primer ministro Geir H. Haarde y la formación de un nuevo gobierno de coalición. En 2011 hubo un nuevo referéndum sobre la ayuda a los bancos para pagar su deuda y el 60% de los votos fueron de nuevo negativos. Reino Unido y Holanda, principales clientes de los bancos islandeses afectados, lo llevaron a los tribunales. Además, altos cargos políticos y ex-dirigentes de bancos han sido llevados a los tribunales para exigirles responsabilidad por la situación a la que se llegó, sin duda un hito en la historia de la democracia silenciado en los medios internacionales desde un país número uno en el Índice de Desarrollo Humano según la ONU y con la democracia parlamentaria más antigua del mundo (data del año 930).

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